
Estoy enamorada. Finjo tener a veces pequeños temblores, sensaciones placenteras. Imitaciones bellas y miniatura de los sentimientos más auténticos y grandes. Soy una chica eterna todavía emocionalmente verde, cuando cada pequeña vibración del corazón es un terremoto. Pero cada vez que vuelvo a casa, incluso después de una noche muy agradable, me cayo en un silencio ausente. Hipnotizada. Quiero a tumbarme boca abajo en el vacío. Y lo que quiero hacer es un minuto de silencio, al menos uno. Un minuto para mirar con cinismo a la realidad. Un minuto de silencio por todas las palpitaciones perdidas.